La dependencia del Barcelona en Lewandowski: ¿una solución o un riesgo?
El FC Barcelona ha construido su ataque en torno a Robert Lewandowski. Analizamos los datos, los riesgos y las alternativas de una estrategia que genera debate en el Camp Nou.


Cuando el FC Barcelona fichó a Robert Lewandowski en el verano de 2022, sabía que traía goles garantizados. Dos temporadas y media después, el polaco sigue siendo el principal referente ofensivo del equipo, pero su importancia ha alcanzado un nivel que genera preguntas incómodas: ¿está el Barça demasiado pendiente de un solo jugador? ¿Qué ocurre cuando Lewandowski no marca o no está disponible? La respuesta no es sencilla, y los datos de las últimas campañas dibujan un panorama que merece un análisis en profundidad.
El dilema no es nuevo en el fútbol moderno. Muchos grandes clubes han construido su ataque en torno a un delantero centro de élite (Haaland en el City, Mbappé en el PSG, Kane en el Bayern), pero la diferencia está en los planes de relevo y en la capacidad del equipo para generar peligro sin su máximo goleador. En el caso del Barça, la dependencia de Lewandowski se ha acentuado por la falta de un recambio natural y por las lesiones de otros atacantes.
Por qué importa la dependencia de Lewandowski
El Barcelona compite en tres frentes cada temporada: LaLiga, Champions League y Copa del Rey. En un calendario cada vez más exigente, tener un solo jugador que asuma la responsabilidad goleadora puede ser un lastre cuando ese futbolista acumula minutos, años o lesiones. Lewandowski cumplió 36 años en agosto de 2024, y aunque su rendimiento se mantiene alto, el club necesita planificar el futuro. Además, las finanzas del Barça no permiten un fichaje de impacto cada verano; la dirección deportiva debe acertar con los refuerzos y, sobre todo, con la progresión de los jóvenes talentos.
Lo que muestran las cifras
Los números oficiales de LaLiga y la UEFA confirman el peso de Lewandowski en el ataque azulgrana. En la temporada 2023‑24, el polaco marcó 19 goles en Liga (el 31 % de los 60 goles del equipo en la competición) y 3 en la Champions. En la 2024‑25, hasta el parón de diciembre, lleva 14 goles en Liga, un 38 % del total de 37 goles del Barça. Para ponerlo en contexto, el segundo máximo goleador del equipo en esas dos campañas ha sido Ferran Torres, con 11 y 7 goles respectivamente, muy lejos de las cifras del polaco.
La siguiente tabla compara los datos de Lewandowski con los segundos goleadores del equipo en las últimas tres temporadas completas (2022‑23, 2023‑24 y lo que va de 2024‑25):
| Temporada | Goles Lewandowski (Liga) | % del total del equipo | Segundo máximo goleador (Liga) | Diferencia |
|---|---|---|---|---|
| 2022‑23 | 23 | 28 % | Pedri (7) | +16 |
| 2023‑24 | 19 | 31 % | Ferran Torres (11) | +8 |
| 2024‑25 | 14 | 38 % | Raphinha (8) | +6 |
Datos hasta la jornada 18 de LaLiga 2024‑25.
La tendencia es clara: el porcentaje de goles que aporta Lewandowski no solo es alto, sino que crece. En parte porque el equipo ha perdido efectividad en otras posiciones (Ansu Fati, Ferran Torres y Raphinha han tenido rachas irregulares) y en parte porque el juego ofensivo se ha diseñado para alimentar al polaco. La media de tiros por partido de Lewandowski en la 2024‑25 es de 3,8, frente a 2,1 de Raphinha y 1,7 de Ferran Torres, según datos de LaLiga.
Lecturas enfrentadas: ¿estrategia o necesidad?
Dentro del cuerpo técnico y la afición existen dos posturas. Una defiende que tener un goleador tan fiable es una ventaja competitiva, que el equipo debe aprovechar al máximo su rendimiento mientras dure, y que el problema solo será grave si no se refuerza la delantera en los próximos mercados. La otra señala que la falta de un plan B evidente —ni Vitor Roque, cedido en el Betis, ni Pau Víctor, que ha tenido pocos minutos, han mostrado regularidad— convierte al Barça en un equipo previsible. Cuando Lewandowski tiene un mal día, el ataque se resiente de forma notable.
Los números de partidos sin gol del Barcelona cuando Lewandowski no juega o no marca apoyan la segunda lectura. En la 2023‑24, el Barça empató o perdió cinco partidos de Liga en los que Lewandowski no vio puerta, promediando solo 0,8 goles por encuentro en esas jornadas. En los partidos en los que marcó, el equipo ganó el 75 % de los encuentros.
Lo que sigue sin estar claro
El debate deja varias incógnitas abiertas. La primera es si el Barcelona podrá fichar un delantero de primer nivel en el verano de 2025 sin comprometer su límite salarial. Nombres como Alexander Isak (Newcastle) o Viktor Gyökeres (Sporting de Portugal) han sonado, pero sus costes son elevados. La segunda incógnita es la evolución de los jóvenes: el club confía en que jugadores como Lamine Yamal (que ya asume galones ofensivos) o el propio Vitor Roque puedan asumir más responsabilidad en los próximos 12‑18 meses. La tercera, y quizá la más importante, es la capacidad de Lewandowski para mantener su nivel físico a los 36‑37 años. Hasta ahora ha sido excepcional, pero el desgaste de tres temporadas seguidas con más de 40 partidos es un factor que ningún club puede controlar del todo.
Claves prácticas para seguir la evolución
Para el aficionado que quiera evaluar por sí mismo la dependencia ofensiva del Barça, hay tres indicadores que conviene seguir jornada a jornada:
El porcentaje de goles de Lewandowski sobre el total del equipo en Liga y Champions. Si supera el 35 % de forma sostenida, la alerta se enciende.
2. El número de goles de los extremos y centrocampistas. Xavi y ahora Flick han intentado que jugadores como Raphinha, Ferran Torres o Pedri aporten más goles. Si no lo consiguen, la sobrecarga sobre el polaco seguirá siendo alta.
3. Los minutos de Vitor Roque y Pau Víctor en la segunda mitad de la temporada. Si no tienen oportunidades reales en partidos de Liga o Champions, la planificación de la próxima temporada deberá priorizar un delantero de garantías.
La dependencia de Lewandowski no es un drama en sí misma, pero sí un síntoma de la falta de profundidad goleadora que arrastra el Barcelona desde la salida de Messi. Mientras el polaco siga marcando, el equipo competirá; pero el margen de error es mínimo, y cualquier lesión prolongada o bajón de forma puede descarrilar una temporada. El club lo sabe. La afición lo intuye. Y los datos lo confirman.
Nerea Molina
Nerea trabaja tablas, calendarios, guías y páginas de referencia.
