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La crianza moderna a menudo se ve marcada por un ritmo acelerado, donde las exigencias laborales y personales pueden llevar a los padres a p

La crianza moderna a menudo se ve marcada por un ritmo acelerado, donde las exigencias laborales y personales pueden llevar a los padres a p

Noticias Publicado 17 julio 2026 4 min de lectura Martín Salas
Padres jugando y hablando con sus hijos en casa, simbolizando la conexión emocional.
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La crianza moderna a menudo se ve marcada por un ritmo acelerado, donde las exigencias laborales y personales pueden llevar a los padres a posponer la atención a sus hijos con frases como «después vemos» o «ahí voy». Si bien es natural tener tiempos propios y límites, la psicóloga y especialista en crianza Deborah Bellota alerta sobre el «costo invisible» de esta postergación constante, que puede erosionar el vínculo emocional y la percepción de importancia en los más pequeños.

El desafío de la disponibilidad emocional

Bellota explica en diálogo con Clarín que, si bien los niños comprenden que sus padres trabajen o tengan otras responsabilidades, lo que realmente les afecta es sentir que sus padres nunca están emocionalmente disponibles. La diferencia fundamental entre poner un límite saludable y postergar la atención radica en la intención y la frecuencia. Un límite enseña a esperar y aporta estructura, mientras que la postergación habitual puede generar una sensación de desconexión y de que sus necesidades emocionales son una molestia o quedan en un segundo plano.

Señales de desconexión en los niños

Cuando los niños se sienten poco escuchados o con sus necesidades emocionales postergadas, pueden manifestarlo de diversas maneras, ya que a menudo carecen de las herramientas para expresar verbalmente su malestar. Una de las señales más comunes es el aumento de la demanda: interrupciones constantes, reclamos de atención permanentes, gritos o irritabilidad. En otros casos, la reacción puede ser opuesta: el niño se aísla, deja de pedir y se muestra excesivamente independiente para su edad, interiorizando un «¿para qué pedir?».

Otras manifestaciones de esta desconexión emocional pueden incluir dificultades en la regulación de sus emociones, problemas de conducta, trastornos del sueño, conflictos en sus interacciones sociales o una dependencia excesiva de las pantallas. Bellota señala que, paradójicamente, la culpa que a veces sienten los adultos por no poder estar más presentes puede generar aún más desconexión, al quedar agotados mentalmente intentando compensar de otras maneras.

La calidad sobre la cantidad de tiempo

En un intento por suplir la falta de tiempo, algunos padres recurren a regalos, permisos excesivos o más tiempo frente a pantallas. Sin embargo, Bellota es enfática en que la clave no reside en la cantidad de tiempo compartido, sino en su calidad. Unos pocos minutos de verdadera disponibilidad emocional pueden ser más significativos para un niño que horas de presencia física sin conexión real.

No se trata de ser padres perfectos ni de estar disponibles las 24 horas, lo cual tampoco sería saludable. La meta es construir «pequeños momentos de conexión real» que fortalezcan el vínculo.

Estrategias para fortalecer el vínculo

Para contrarrestar la postergación y fortalecer la conexión emocional, Deborah Bellota recomienda una serie de gestos y acciones concretas:

  • Escucha activa: Dedicar tiempo a escuchar lo que los niños tienen que decir, validando sus sentimientos y pensamientos.
  • Presencia plena: Cuando se interactúe con los hijos, intentar estar mentalmente presentes, dejando de lado las distracciones.
  • Momentos compartidos: Crear rutinas de actividades cortas pero significativas, como leer un cuento, jugar un juego o simplemente conversar.
  • Validar emociones: Ayudar a los niños a identificar y nombrar sus emociones, mostrándoles que es seguro sentirlas y expresarlas.
  • Establecer límites claros y consistentes: Comunicar las expectativas de manera clara y mantener la coherencia, explicando el porqué de las reglas.

Datos clave

Aspecto Descripción
Problema Postergar constantemente la atención a los hijos («después vemos», «ahí voy»).
Impacto Erosión del vínculo emocional, sensación de invisibilidad en los niños.
Señales infantiles Aumento de la demanda, aislamiento, irritabilidad, problemas de conducta, dificultades emocionales.
Solución Priorizar la calidad sobre la cantidad de tiempo, creando momentos de conexión real y presencia.

La importancia de la presencia emocional en la crianza es un pilar fundamental para el desarrollo integral de los niños. Asegurarles que sus voces importan y que sus necesidades emocionales son atendidas, incluso en medio de rutinas ajetreadas, sienta las bases para relaciones familiares sólidas y duraderas.

Fuente: Clarin Deportes – El costo invisible del «después»: cómo la postergación constante puede afectar el vínculo con los hijos – https://www.clarin.com/familias/costo-invisible-despues-postergacion-constante-puede-afectar-vinculo-hijos_0_Go8znDEqWi.html

Source

Clarin Deportes Original publication: 2026-07-17T08:01:01+00:00