El sentido del olfato, a menudo subestimado en comparación con la vista, juega un papel fundamental en la supervivencia y la conexión emocio
El sentido del olfato, a menudo subestimado en comparación con la vista, juega un papel fundamental en la supervivencia y la conexión emocio


El sentido del olfato, a menudo subestimado en comparación con la vista, juega un papel fundamental en la supervivencia y la conexión emocional humana. Expertos en ciencia e historia han revelado sorprendentes datos sobre su importancia evolutiva, destacando que poseemos más genes dedicados a oler que a ver. Esta compleja capacidad nos permite percibir el mundo de maneras que van más allá de lo evidente.
El origen evolutivo del olfato
Jorge Alcalde, divulgador científico, explica que el sentido del olfato surgió como una «estrategia defensiva» en nuestros ancestros. Su función principal era distinguir entre lo beneficioso, como los alimentos, y lo peligroso, como depredadores o alimentos en descomposición. Esta capacidad de alerta temprana fue crucial para la supervivencia de los primeros mamíferos, que a menudo eran nocturnos y dependían más de sus narices que de sus ojos para navegar y evitar peligros. La conexión directa del olfato con la amígdala, el centro cerebral de las emociones y la memoria, subraya su profunda influencia en nuestra experiencia vital.
Más genes para oler que para ver
Un dato revelador compartido por Alcalde es que los seres humanos tienen una mayor cantidad de genes dedicados al olfato en comparación con los genes visuales. Esta herencia genética se remonta a los primeros mamíferos, cuya supervivencia dependía en gran medida de su agudo sentido del olfato. Aunque la vista ha ganado prominencia en la evolución humana, la base genética del olfato sigue siendo robusta, sugiriendo una capacidad olfativa más desarrollada de lo que comúnmente se cree.
Entrenamiento del olfato
Contrario a la creencia popular, los humanos no somos inherentemente torpes en el olfateo. Alcalde asegura que nuestra capacidad olfativa es comparable a la de otros animales, pero no la practicamos habitualmente. Al igual que un músculo, el olfato puede ser entrenado y mejorado con la práctica constante. Si bien existe un componente genético, el desarrollo y refinamiento de este sentido dependen en gran medida de su uso y estimulación.
La percepción de los olores a lo largo de la historia
Ana Velasco, historiadora, señala que la aversión a los malos olores ha existido «desde siempre». Desde las primeras manifestaciones culturales y espirituales de la humanidad, como el uso de incienso y aromas fuertes, se observa un esfuerzo por modular o enmascarar olores. Velasco matiza que, si bien los estándares de higiene actuales son incomparables con los del pasado, la preocupación por la limpieza no es un fenómeno moderno. La diferencia radicaba en el acceso a recursos como el agua y las condiciones de vida generales. Las ciudades antiguas, con la presencia de animales y la ausencia de sistemas de alcantarillado generalizados hasta épocas relativamente recientes, debían presentar un panorama olfativo muy diferente al actual.
El olor corporal y la conexión social
Alcalde también aborda la evolución de la percepción del olor corporal. En la prehistoria, el olor de otros humanos era probablemente una señal de seguridad y confort. En las cuevas, un ambiente con un fuerte «olor a humanidad» podría haber sido reconfortante, indicando la presencia de congéneres y, por ende, seguridad frente a depredadores. Hoy en día, el olor corporal es a menudo enmascarado, pero su origen está ligado a la conexión social y la identificación.
Adaptación cerebral y el olor del miedo
El cerebro humano posee una notable capacidad de adaptación a los olores. Alcalde explica que en cuestión de segundos o un minuto, nos acostumbramos a un olor y dejamos de percibirlo conscientemente. Este mecanismo de ahorro de energía permite al cerebro priorizar estímulos nuevos y potencialmente importantes. Sorprendentemente, la idea de que el miedo se puede oler no es una mera metáfora. Investigaciones citadas por Alcalde demuestran que las personas pueden detectar sutiles cambios en el sudor emitido durante estados de miedo, debido a las modificaciones hormonales que alteran su composición.
Datos clave
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Genes olfativos | El ser humano tiene más genes dedicados al olfato que a la vista. |
| Origen evolutivo | El olfato se desarrolló como estrategia defensiva para detectar peligros y alimentos. |
| Conexión cerebral | El olfato está directamente ligado a la amígdala, centro de emociones y recuerdos. |
| Entrenamiento | La capacidad olfativa puede ser entrenada y mejorada con la práctica. |
| Olor del miedo | Es posible percibir cambios en el sudor asociados a estados de miedo. |
La comprensión de nuestro sentido del olfato nos revela una capa más profunda de nuestra biología y evolución. Lejos de ser un sentido secundario, el olfato ha sido y sigue siendo un pilar en nuestra interacción con el entorno, nuestras emociones y nuestra propia identidad.
Fuente: Expertos en ciencia e historia coinciden: «Tenemos más genes dedicados a oler que a ver; no somos tan torpes olfateando como creemos» – cope.es – https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/audios/expertos-ciencia-e-historia-coinciden-genes-dedicados-oler-ver-no-torpes-olfateando-creemos-20260708_3399745.html
Source
cope.es Original publication: 2026-07-08T05:40:50+00:00
Martín Salas
Martín sigue noticias de clubes, federaciones, torneos y calendario internacional.
